Cumpleaños 30

Queridos lectores: la siguiente historia está inspirada en algo que leí por ahí. Espero les guste mucho.

Es el cumpleaños número 30 de Lucía y sabe a dónde tiene que ir. No está muy emocionada, pero sabe que tiene que hacerlo, pues se lo prometió a sus padres el día que decidió abandonar la casa de manera repentina a sus veinte años.

-Luz, por favor, no te vayas.

-Tengo que hacerlo. No soporto más vivir en esta cárcel.

-Está bien, por lo menos promete que en diez años vendrás el día de tu cumpleaños. No puedes ser tan cruel para dejarnos sin saber de ti toda la vida.

-No volverán a saber de mí.

-Por favor… -Le suplicó su padre poniéndose de rodillas – Por favor. Aquí te vamos a seguir esperando toda la eternidad.

Me causó tanta impresión su acción que asentí sin decir nada y salí de casa con un nudo en la garganta. Con la esperanza de que esos diez años fueran eternos. Pero no lo fueron, ya habían llegado y nada podía hacer yo para ahuyentarlos.

Subí el cierre de mi vestido y me quedé viendo en el espejo, con el miedo de que hubieran olvidado mi promesa, ¿y si ni siquiera me recordaban?

Agarré las llaves del automóvil y conduje cuatro horas. Iba tan nerviosa, que casi no me percató que estuve a punto de pasarme de la casa de mis padres.

Me estacioné enfrente de ella y conté hasta 10 antes de entrar. Después tomé los pequeños obsequios que tenía para ellos y toqué el timbre. Sinceramente, todo parecía demasiado silencioso como para que hubiera alguien en casa, pero pasaron pocos minutos para que alguien abriera la puerta.

No alcancé a ver quién era, pues alguien prendió la luz de inmediato y todos mis amigos de la infancia me empezaron a abordar con abrazos y amor. Fue tanta mi sorpresa que fue inevitable no llorar de la emoción de ver mi infancia ante mis ojos. Por unos momentos, me arrepentí de irme sin haberme despedido de nadie.

Entonces, los vi en un rincón. Estaban más viejos y desgatados, pero su gran sonrisa los hacía ver más juveniles. Sin pensar en nada, me acerqué a ellos y los abracé con gran entusiasmo, prometiéndoles que jamás los iba a abandonar de nuevo.

-Sabía que ibas a volver, lo sabía mi corazón -Menciono mamá con lágrimas escurriendo por sus mejillas.

-Y no los vovleré a abandonar.

En esos momentos, nuestros problemas desaparecieron y entendí la suerte que tenía de tenerlos. Lo comprendí tarde, lo sé, pero fue justo a tiempo para enmendar mis errores.

Anne Kayve

Imagen de Pexels en Pixabay

2 comentarios en “Cumpleaños 30

  1. Emocionante. Le realidad -aunque hay muy pocas excepciones- como los padres nadie nos querrán más en esta vida. Me recuerda un poco -salvando las distancias- a la parábola del hijo pródigo. Aquel chico abandonó la casa paterna, y después se dio cuenta del disparate que había hecho. Y los padres de tu relato qué buenos padres son. No le echaron a su hija que se fuera de casa. Me ha gustado mucho.

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