En una jaula

Queridos lectores: hoy quiero empezar esta entrada pidiéndoles una sincera disculpa por no haber contestado sus comentarios. Hoy me dedicaré a hacerlo. En verdad, muchas gracias por ellos. Espero disfruten el siguiente relato.

Nací en una jaula, junto a mi hermana Nita. Nunca conocimos la libertad. Sin embargo, éramos felices, ya que nos teníamos el uno al otro. Además, de que cada mañana y tarde un ser extraño venía a dejarnos de comer.

A través de nuestra jaula, podíamos observar la gran casa que se cernía a nuestro alrededor y el jardín, al que siempre deseamos pertenecer. Nita y yo soñábamos que nuestra vida era ahí y movíamos nuestras alas para hacerlo más real. Con ese movimiento, nuestros dueños siempre venían a grabarnos, diciendo cosas extrañas, que no lográbamos comprender.

Pasamos años felices, ¡Claro que sí! La rutina era gritarle a la llegada del sol y bañarnos con su luz. Luego venía el exquisito desayuno y el tiempo de balancearnos en nuestro pequeño columpio. Yo le permitía a Nita estar ahí por horas, pues me hacía feliz verla radiante.

Un día, sin previo aviso, ella empezó a perder sus plumas y una parte de su ala, empezó a sangrar. Los seres humanos que estaban a cargo de nosotros se la llevaron, a pesar de mi pesadumbre y de mi inútil intento de que la dejarán a mi lado.

Fue una noche triste, sin ella. Afortunadamente, regresó, más revitalizada que antes. Me contó que la sacaron de casa y la llevaron a dar un paseo. Después otro ser extraño la revisó y le puso una pomada en el ala. Ella entendió que se iba a curar.

Nuestra rutina feliz regresó a nuestra vida por tres días, pues al cuarto, a mitad de la noche y con la luna brillando a todo su esplendor, ella cayó al suelo y no se volvió a levantar. Traté en vano hacerla reaccionar. Simplemente, se había ido para siempre.

Los humanos se la llevaron en cuanto se dieron cuenta y a mi me dejaron solo, solo en una jaula y sin mi compañera de vida, ¿podré sobrevivir mucho tiempo? No lo sé. Espero que no, pues no deseo nada más que unirme con Nita en la eternidad.

Anne Kayve

Imagen de No-longer-here en Pixabay

10 comentarios sobre “En una jaula

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  1. Preciosamente contado hablando a través de sus picos.., es una imagen triste de cómo los humanos encarcelamos para nuestro disfrute a pequeñas almas que no pueden traspasar los barrotes si no es dejando el cuerpo allí, inertes en el suelo.

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  2. muy triste, bueno yo en realidad no me gusta tenerlos en jaula, preferiría en lugar de tener jaulas tener árboles para que los pájaros vengan a casa pero que sean libres, de esa forma puedo disfrutar de sus cantos en la mañana sin la necesidad de tenerlos encerrados…

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