El balón de Diego

Queridos lectores: siempre que veo un objeto abandonado, empiezo a imaginar su historia y las razones por las que llegó al lugar en el que está. Es por ello que hoy decidí escribir el siguiente relato, ¡Un abrazo a todos!

Desde que Diego creció y se fue de la casa, sus cosas están intactas. Lety no ha querido tocar sus cosas porque dice que deben estar ahí para cuando él decida regresar. Yo acepté su decisión para no hacerla llorar más, pero no sé cómo explicarle que él ya no es más nuestro niño pequeño y que tiene derecho a hacer su propia vida, lejos de nosotros.

Hoy decidí ir al patio trasero para limpiarlo de na vez por todas. Levanté algunos juguetes que Diego dejó olvidados ahí y que jamás volvió recoger y los metí en un pequeño baúl, con la certeza de que quizá algún día sus hijos los vayan a ocupar.

Sin embargo, cuando vi su balón favorito ahí escondido en el pasto, me quedé quieto, pues miles de recuerdos se dirigieron a mi mente. Sobre todo recordé el día en que fuimos a comprarlo. Ambos jugamos por semanas con él sin cansarnos. Hasta Lety se exasperaba de nuestra obsesión.

Ahora, está ahí solo. Sin un niño persiguiéndolo, sin una risa a su alrededor. Y, sobre todo, sin un padre corriendo detrás de su hijo alrededor del jardín.

Anne Kayve

Imagen de Daniel Kirsch en Pixabay

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s