Expediente 0

Queridos lectores: hoy les vengo a dejar este corto pero intrigante texto, espero les guste, ¡Un abrazo!

Mi madre trabaja de secretaría en un manicomio. Como no tenemos mucho dinero, nos dejan quedarnos ahí a dormir. Es raro que nuestras camas tengan cintas para atar a las personas, pero ya nos hemos acostumbrado. A lo único que me cuesta adaptarme es a los gritos de los internos en las madrugadas.

El otro día, mi madre parecía muy ocupada en sus labores y con un aire disgustado me preguntó si había agarrado algo de su escritorio. Lo negué rotundamente y con eso pareció alarmarse más.

-Es el expediente 0. No puedo perderlo. -Dijo y se marchó sin voltear atrás.

Como yo no estaba muy ocupado, decidí ayudarla a buscarlo. Cuando lo notó me advirtió que aunque lo encontrara no tenía que ver su contenido. Acepté sin preguntas, pues sabía que mucha información que ella imaginaba era confidencial.

Lo hallé debajo de mi cama. Era extraño, porque ese era mi escondite preferido. La curiosidad me ganó y lo empecé a hojear. Mi corazón dio un salto cuando vi un dibujo que yo había hecho años atrás y de repente todo regresó a mi cabeza. El asesinato, los policías, el juicio, mi sentencia en un manicomio y la eterna certeza de que jamás saldría de ahí. Yo era el expediente 0. La razón por la cual mi madre había decidido ir a vivir ahí.

-¿Qué estás haciendo? -Me grita una voz furiosa y yo le aviento el expediente 0.

-¡Tú dime que es esto! Es mentira, ¿verdad?

-No y ahora te van a tener que volver a borrar la memoria. Creéme, así es más fácil sobrevivir a este lugar. Iré por los doctores. Dicho eso me encerró en mi habitación.

Cuando llegaron, entre todos, me levaron a la habitación del horror. Y ahí, todo volvió a comenzar d nuevo.

Anne Kayve

Imagen de Queena Deng en Pixabay

Recomendación: Nuevo video de entramado de sentimientos “Perdida”

4 comentarios en “Expediente 0

  1. Es sin duda el mejor relato que te he leído, Anne. Pero déjame comentarte un par de cosas que la volverían sensacional. En primer término, la razón para dormir en el manicomio. Incluso estirando la suspensión de la incredulidad a que el sanatorio admitiera que personas pobres pernoctaran en sus instalaciones, no está al nivel que prodigas, pues una lógica interna más aguda revelaría que quizá no tuviera “habitación propia”, como mencionas al final y que se mantuviera en un pabellón bien distinguible de los internos con trastornos mentales, por razones obvias. En segundo, el mecanismo del “hallazgo”. Mientras que la búsqueda mantiene cierto suspenso, cuando al final develas que “borran la memoria” y “todo vuelve a iniciar”, se convierte en predecible, desde la perspectiva de la madre, el “escondite preferido” . Lo hallaría pronto, pues. El resto es un arco listo para tensarse, una rotunda danza psicológica a punto de desatarse. Saludos…

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s