Foto de tres

Queridos lectores: ¿soy la única en que no puede concentrarse en estos días oscuros? Espero que no, porque, a veces, me siento un poco perdida. Espero que las letras me ayuden a encontrarme.

Después de unos meses de que se separarán mis padres, encontré una foto vieja en mi caja de recuerdos, en la cual estaba con mi hermano en los brazos de mamá. Ambos éramos pequeños e inocentes y la sonrisa de mi madre mostraba despreocupación. Era nuestra pequeña foto de tres.

Como ella había guardado todas las fotos que teníamos con papá, fui corriendo a enseñarle lo que acababa de encontrar. Me dio mucha ternura cuando la agarro entre sus manos como si fuera un tesoro y la puso al lado de su cama, para poder verla cada noche antes de dormir.

Días después, por el sentimentalismo que a veces nos embargaba, empezamos a ver fotos viejas. Ahí encontramos otra fotografía de tres, pero ahora mi hermano y yo estábamos con nuestro padre. Yo la aparte de inmediato del resto y me la iba a llevar, pero mi madre se dio cuenta y me dijo que no salía ninguna fotografía de su habitación.

—Es para mi padre —Espeté enojada, ya que si ella tenía una foto de tres, mi padre también lo merecía.

—He dicho que no sale de aquí —Repitió —Además, como si a él le importarán —Agregó.

Yo se la aventé en la cama y me fui corriendo a mi habitación, aguantando las lágrimas, ¿Por qué mi padre no tenía derecho a su foto de tres como ella? Era cierto que su relación había fallado, pero eso no quería decir que no nos amarán con todo su corazón.

Entonces, las lágrimas empezaron a fluir. Y los odié a ambos, por amarse tanto para tenernos y por odiarse tanto para separarnos. No es justo, ningún niño debería vivir algo así… y, sin embargo, no paran de hacerlo.

Anne Kayve

Imagen de Michal Jarmoluk en Pixabay

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8 comentarios en “Foto de tres

  1. Hola Anne. Yo soy padre, y además muy joven, asi que también sigo siendo un hijo aunque muy viejo. Si te puede ayudar creo que los hijos tenemos el deber de sostener a nuestros padres. Y digo sostener y no aguantar, porque los padres somos como las ramas viejas de árboles milenarios. Sentimos el peso de la juventud de los hijos y es inevitable que las hojas cansadas empiezan a caer.
    No es justo que sea así, pero casi siempre los hijos somos mejores hijos de lo que los padres son siendo padres.
    Y eso que ser hijo es tan difícil como ser padre.
    Piensa más bien que una reacción tuya puede ayudar tu madre en un momento difícil como el de tomar la decisión de hacerte feliz a ti o no hacer feliz tu padre.
    Pido perdón a nombre de todos los padres, no es justo que los hijos paguen.

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    1. Gracias por tus palabras. El relato es un invento mío, pero entiendo lo que dices. Creo que en general no es fácil ni ser padre ni ser hijo, incluso ni ser hermano, amigo o pareja. En general, creo que las interacciones humanas son muy complejas, pero no creo que sea difícil encontrar el equilibrio,

      ¡Un abrazo y gracias por comentar!

      Le gusta a 1 persona

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