¿Justificación al dolor?

Queridos lectores: les dejó el siguiente relato corto para que disfruten su domingo.

Le grité que me abandonó desde hace mucho tiempo a pesar de estar presente y él me gritó que había una explicación. Me fui azotando la puerta, pues no creí que hubiera una justificación para todo el dolor que me causó, pero ¿Saben una cosa? Sí la había y no me gustó saberla, así que la ignoré por días hasta que decidí que no podía hacerlo más.

Fui a verlo y lo perdoné por todo, incluso por mi corazón roto. La única diferencia ahora era que ya no lo permitiría regresar. Porque sí, todas las acciones tienen una explicación, pero no todas son válidas y las de él no lo eran para mí.

Anne Kayve

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