La carpintería del viejo John #52RetosLiterup (Relato 40)

Queridos lectores: ¿Ya se dieron cuenta que sólo nos faltan 12 relatos para terminar con los #52RetosLiterup? ¡Qué emoción! Por unos momentos, no creí lograrlo, pero ya ven, aquí estoy con ustedes muy decidida a no abandonarlos, ¡Un abrazo gigante a todos y que pasen un hermoso viernes!

Reto: Escribe una historia que tenga lugar en una carpintería.

Al final de la calle en la que vivimos, hay una carpintería abandonada. Mi padre dice que era de un hombre anciano llamado John, el cual vivía solo y que, cuando murió, nadie encontró a ninguno de sus familiares, por lo que la propiedad pasó a ser del Estado, pero estaba en tan mal estado que prefirieron no darle ningún uso. Ahora, lleva diez años abandonada, la misma edad que yo tengo.

Mis amigos y yo quedamos en explorarla esta noche. Nadie más lo sabe, pues los adultos harían todo lo posible por impedir que fuéramos, pero nosotros queremos hacerlo, sin importar las consecuencias que eso podría traernos a nuestras vidas.

Cuando dan las diez de la noche, me aseguro que mi madre está dormida y me salgo de puntitas a la calle. Siempre ha tenido el sueño muy pesado así que sé que no se dará cuenta de mi ausencia. Pensamos regresar antes del amanecer a nuestras respectivas casas.

A dos casas de la carpintería del viejo John, me paro en seco. Ahí me quedé de ver con Luis y Carlos, mis mejores amigos del vecindario. Salen de su escondite cuando me visualizan y los tres chocamos las manos, en señal de lealtad.

—¿Están listos para está aventura, chicos? —Pregunta Luis, el más atrevido de los tres.

Carlos, el más miedoso, asiente y yo le doy un golpe en la espalda para que se anime. Él me sonríe y empezamos a caminar hacia la misteriosa carpintería del viejo John.

—¿Están seguros de esto? Podríamos ahorrar para comprarle a tu padre esas herramientas que rompimos, Luis… pero robarle al viejo John…

—¡Está muerto, Carlos! No nos hará nada.

—Así es —Aseguro yo, pero ya no estaba tan seguro, pues conforme nos acercábamos al lugar, más sentía escalofríos y la extraña sensación de que alguien observaba cada uno de nuestros movimientos.

—¡Ahí está la puerta! —Informa Luis y se echa a correr a ella. Nosotros lo seguimos, pues tememos alejarnos de él.

—¡No debemos separarnos! —Grito.

Cuando estamos parados ante la gran y vieja puerta de la carpintería, la cual tiene un gran cerrojo, Luis toca.

—¿Qué estás haciendo? —Lo reprendo, algo molesto.

—Le estoy pidiendo permiso al viejo John para tomar prestadas sus cosas. Al final de cuentas, no quiero que se enoje.

Carlos traga saliva y me toma del brazo para llamar mi atención. Como estaba tan ocupado hablando con Luis, no me había percatado que la gran puerta de madera se había abierto.

Los tres nos miramos mientras empezamos a dar pasos hacia atrás, pero el sonido de algo feroz a nuestras espaldas, nos hace entrar a la carpintería sin dudarlo.

—¿Qué ha sido eso? ¡Parecía un lobo! —Grita Carlos y yo le doy una bofetada para que se calle. Si es un animal feroz, no debe escucharnos.

—¡Shh!

Carlos se tapa la boca con las manos para no gritar, mientra Luis se pone enfrente de nosotros, en actitud protectora.

Entonces, la criatura que se encuentra afuera, entra despacio y en silencio, para detectar cualquier movimiento y atacar. Sin embargo, una extraña ráfaga de viento, la hace huir despavorida. Como yo tengo cerrados los ojos, no me doy cuenta cuando el anormal aire se convierte en una sombra.

—Los he estado observando desde que llegué y he decidido que este lugar será, a partir de hoy, suyo. Su refugio, su mundo, su lugar. Hagan lo que quieran con él, tomen mis herramientas. Mi alma no se había podido ir sin dejar este lugar en buenas manos, ahora que lo he hecho, puedo descansar en paz.

Entonces, desapareció y el único foco de la habitación, se prendió, dejándonos visualizar todo el lugar. Después de todo, no era tan viejo como habíamos creído.

—¡Wow! ¡Miren! ¡Todas las herramientas son nuevas! —Grita emocionado Luis y se acerco para tomarlas —¡Mi padre estará muy feliz!

Carlos y yo nos miramos, y al final sonreímos. Hemos encontrado en la carpintería del viejo John, nuestro refugio.

Anne Kavye

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Imagen de Free-Photos en Pixabay

3 comentarios en “La carpintería del viejo John #52RetosLiterup (Relato 40)

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