Amor fugaz #52RetosLiterup (Relato 16)

Queridos lectores: ¿Lograré terminar los #52RetosLiterup? En un principio, creí que sí pero el tiempo se me está pasando volando. Voy a continuar con ellos con la esperanza de terminar a tiempo, ¿Lo lograré? ¡les envío un abrazo gigante a todos!

Reto: Haz un relato romántico que imite a ‘Pretty Woman’, pero con el género de los protagonistas intercambiados.

La fiesta nacional del confeti es mañana y yo aún no tengo pareja. Con mi edad, ya tendría que tenerla y más porque es mi primer año danzando en la ceremonia principal. Regina, mi madre, está muy preocupada por ello, pues se supone que un muchacho debe tocar a la casa, pedir verla y decirle que le gustaría ser mi pareja; pero nadie ha cumplido su deseo.

-¿Qué pasa, cariño? ¿Por qué nadie ha venido? ¡Sabes que no te puedes presentar sola ahí! ¡Seríamos la burla de la sociedad! -Me dice mientras yo sigo cepillando mi hermoso cabello sedoso, lacio y largo.

-Alguien vendrá -Respondo, sin preocupación aparente. En realidad, no quiero ir acompañada, ¿qué no puedo presentarme sola sin la presencia de un hombre? Sé que hablarían de mí, pero no me importa. No necesito a nadie del género masculino a mi lado para sentirme segura.

-¿Y si no?

-¡Bailaré sola!

Ella reprueba mi respuesta y se marcha de la habitación molesta. Pocos minutos después escucho como habla por teléfono con alguien.

-¿Cuánto me cobras? -Escucho que pregunta- Está bien, te espero a las seis de la mañana. Ella estará lista a esa hora.

Me asomo a la sala, algo confusa, ¿qué ha hecho?

Ella presiente mi mirada y voltea a verme, con una gran sonrisa en el rostro.

-¡Cariño mío! ¡Ya tienes pareja!

-¡Pero nadie ha venido a pedirtelo! -Exclamo molesta, pues estoy segura que contrato a alguien para acompañarme. La pregunta es, ¿a quién?

-Darren lo ha hecho.

Abro mucho los ojos, estoy a punto de salirme de mis casillas.

-¡No me mientas! ¡Yo escuché como tú marcabas las teclas del teléfono! Además, ¡Ni conozco a ese tal Darren!

-Está bien, confieso que lo he contratado, ¡Pero mejor eso a ser la burla de todos! Además, Darren ofreció un paquete completo, si tu quieres claro.

-¿De qué hablas? -Cuestiono sin entender en su totalidad.

-Después de la fiesta, pueden ir a un hotel -Dice mientras me guiña un ojo.

-¡Estás loca! ¿Cómo iré con alguien que no conozco a un lugar tan íntimo? -Grito furiosa, ¿qué pretende?

Ella evita mi mirada y se va a la cocina. Yo la sigo y no le quito la vista de encima, ¡Tiene que escucharme y deshacer ese contrato con el tal Darren!

-¡Mamá!

-Ya estás en edad, hija. Además, por si no lo sabías, esa fiesta también tiene como objetivo eso. Aunque claro, no te voy a obligar. Es sólo si quieres.

-¡Pues no quiero! ¡Llama ahora y cancela todo!

Ella se voltea ya sin mucho control, creo que ambas estamos al límite del enojo.

-Tanto si te gusta como si no, irás a la fiesta acompañada. Lo que pase después, ya depende de ti.

-¡NO PUEDES HACERME ESTO! -Digo mientras tomo un plato y lo lanzo al piso.

Mi madre me sonríe maliciosamente y dice despacio:

-Pues… ya lo hice.

Después, se voltea y sigue con su tarea de lavar la loza sin ponerme más atención. Como sé que ya no podré razonar con ella, me voy a mi habitación y me lanzo a la cama a llorar. Maldita sociedad, maldita fiesta, maldito confeti. No pasa mucho tiempo en lo que logro quedarme dormida.

Cuando el reloj marca las cinco, mi madre me levanta y me ayuda a cambiarme. Yo dejo que ella haga todo, pues no estoy dispuesta a cooperar.

-Vas a esa fiesta, bailas cuando te toque y regresas -Dice, sintiendo mi enojo -Te lo ruego, sólo haz quedar a esta familia en alto.

No respondo y cruzo los brazos en lo que sigue haciéndome un moño con mi cabello. Cuando termina, me mira con orgullo y dice que estoy lista. Yo pongo los ojos en blanco. Poco tiempo después, suena el timbre.

Mi madre se para emocionada y deja entrar a un chico alto y apuesto. Ojos azules, dientes perfectos y cabello negro. En cuanto entra a la sala, capta mi atención. Después de todo, creo que no ha sido mala idea.

Me sonríe, me besa la mano y me pide que vaya con él. Yo me levanto encantada, me despido de mi madre y salgo con él rumbo al centro de la ciudad, que es donde se festeja la famosa fiesta del confeti.

-¿Cómo te llamas, guapa? -Me cuestiona mientras toma mi mano y yo me ruborizo.

-Miriam -Respondo y luego me pongo seria. De seguro está actuando así por el dinero, no porque en verdad crea que yo soy bonita. El odio hacia mi madre vuelve de nuevo, ahora más fuerte.

-Yo soy Darren, Miriam -Dice de pronto, cuando ve que yo no estoy dispuesta a decir nada más.

-¿Qué clase de trabajo tienes tú? -Le cuestionó, algo molesta -¿No te da vergüenza que te paguen por acostarte con las personas?

-No -Responde totalmente tranquilo y con una gran sonrisa en el rostro -Es por ello que me dedico a esto, preciosa.

Jalo mi mano para que me suelte y él no insiste en volver a tomarla. Luego cruzo mis brazos mientras seguimos caminando.

-Miriam, cuando alguien me paga es porque quieren estar conmigo y, por lo visto, tú no. Sé lo importante que es para tu madre esta fiesta, ya que es tu presentación ante la sociedad, pero no quiero incomodarte. Si quieres, podemos bailar y, después de eso me marcho. Ni siquiera le cobraré a tu madre.

-Gracias -Respondo casi sin voz, algo sorprendida de su consideración y me siento un poco mal, ya que no parece mala persona. No debería juzgarlo solo por su trabajo.

Llegamos al lugar en donde se celebra la fiesta. Todo ya está lleno de confeti y sonrío algo maravillada. Es una de mis festividades favoritas.

Cuando me toca el turno de bailar a mí, Darren se para a mi lado, se inclina hacia mi y me invita a bailar, enfrente de todos, causando que todos los presentes se conmuevan y aplaudan.

La música empieza a sonar y yo me siento como en un palacio real, él es mi bello príncipe y yo su princesa. No deja de sonreír y tratarme como si estuviera profundamente enamorado de mí. Nos miramos a los ojos y la conexión enseguida empieza. Olvidamos al mundo, coordinamos nuestros movimientos, nos volvemos uno solo.

Cuando acaba la melodía, me regala un beso en la mejilla, cosa con la cual me pongo roja. Todos los presentes están tan maravillados de mi gran presentación y mi madre está con lágrimas en los ojos.

Yo le sonrío a Darren y le doy las gracias por tan bello momento.

-Gracias a ti, Miriam. Por fingir que te agrado aunque sea un poco. Creo que es hora de irme -Dice mirando alrededor -Ya no tengo nada que hacer aquí.

-Quédate -Le suplico y él sonríe. Tengo la sensación que también él ha notado nuestra conexión, así que caminamos hacia el hermoso jardín a pasear un poco.

-No entiendo tu cambio de opinión, Miriam. Pensé que me detestabas a mi y a mi trabajo.

-Lo hago -Confieso -Pero eso no quiere decir que no merezcas una oportunidad. A lo mejor podemos ser grandes amigos.

Él sonríe y me agarra de la mano, después me empieza a dar vueltas, como si estuviéramos aún bailando. Y otra vez lo siento. La conexión se hace fuerte, más fuerte y un poco más fuerte cada vez.

Nos olvidamos de todo y nos vamos a nuestro mundo mágico, en donde existe la perfección y la felicidad eterna. Cuando la música acaba también adentro del recinto, caemos de bruces a la realidad.

-Me tengo que ir, Miriam -Anuncia de pronto, haciendo que mi corazón se encoja -Yo no puedo enamorarme. No puedo hacerlo y contigo corro el riesgo de hacerlo.

-Pero, Darren… podemos intentarlo.

-¡NO! -Grita y se echa correr a la salida. Intento seguirlo pero es como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra.

Llego a casa destrozada y le cuento a mi madre lo sucedido, ella me abraza y en sus brazos me duermo llorando.

Al día siguiente, trato de telefonearlo, pero la línea no existe ya. Frustrada, me encierro en mi cuarto y me ahogo en los recuerdos. Podré salir de ahí hasta que entienda que hay amores tan fugaces e intensos que se pueden volver inmortales por toda la eternidad.

Anne Kayve

Imagen de ktphotography en Pixabay

6 comentarios sobre “Amor fugaz #52RetosLiterup (Relato 16)

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      1. Con alguien que ejerciera prostitución no, pero sí hay personas que sientes muy especiales nada más verlas, una gran atracción y pasan de largo tras poco tiempo. Cosas de la edad, a una le ha pasado casi todo. Es la sensación de alguien que pasa con un perfume maravilloso y le sigues con la mirada hasta que desaparece.

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