La familia Macastly #52RetosLiterup (Relato 13)

Queridos lectores: Antes que nada, me gustaría agradecerles por haber participado en la entrada de ayer. Gracias a los lectores que compartieron algunos de sus sueños. Por otro lado, ¿No sienten que los días vuelan aún más rápido en esta época del año? Cuando menos nos demos cuenta estaremos iniciando el próximo año, ¡Que ganas de detener el tiempo y congelarlo! ¿No? Así que por eso debo aplicarme más en los #52RetosLiterup, ¿Listos? ¡Adelante!

Reto: Escribe una historia sobre una maldición familiar.

¿Alguna vez han conocido a una familia tan rara que prefieren evitarla porque piensan que son peligrosos? Eso me pasó hace algunos meses, cuando la familia Macastly se mudó a la casa de al lado.

Al principio, me entusiasmó mucho la idea de tener nuevos vecinos, pero conforme pasó el tiempo mi sonrisa desaparecía cuando me encontraba con algunos de los miembros de aquella extraña familia.

Eran cuatro. Mamá, papá, hijo e hija. Todos tenían la piel tan pálida que parecían muertos vivientes, de esos que yo veía todas las noches en la televisión. Además tenían el pelo negro como la noche y sus ojos eran dos huecos blancos y vacíos, ¿¡En dónde estaban sus pupilas!?

Todos los del vecindario empezaron a murmurar y decir cosas de los recién llegados. Por mi parte, yo decidí no creer nada de lo que no viera con mis propios ojos así que empecé a observar la vieja casona cada que tenía oportunidad.

Mamá decía que era un acto ruín y que, a pesar de que eran raros, no tenía derecho a violar su privacidad. Yo sólo renegaba y me sentaba en el sillón con los brazos cruzados durante horas y fingía que veía la tele, pero realmente sólo esperaba que se acostara para seguir con mi investigación.

Tras varios días de espera, encontré la respuesta que buscaba pero, a veces, quisiera no haberlo hecho, pues descubrí que la familia Macastly tenía una maldición que mataba poco a poco a todos los miembros cuyos nombres estuvieran en el libro de la perdición.

¿Cómo lo descubrí? Apenas puedo expresarlo, ya que el shock fue tan grande que mis manos aún tiemblan de miedo y mis lágrimas escurren como dos ríos por mis mejillas, pero haré lo posible por escribirlo. Tienen que saberlo, tiene que saberlo todo el mundo para destruir ese maldito libro y, así, salvar a la humanidad de esa maldición que cala los huesos y desaparece las pupilas, incluso de los ojos más soñadores.

Mi madre se fue a acostar y yo me asomé una vez más por la ventana de mi habitación. Después, al no ver ningún movimiento, decidí ir a inspeccionar más cerca el lugar, para asegurarme que no se me escapaba ningún detalle.

Al principio, todo mi cuerpo temblaba pero me fui armando de valor. Cuando estuve enfrente de su gran puerta, me detuve, como percibiendo que tenía que regresar sobre mis pasos, pero no lo hice, ¡Ojalá hubiese seguido mi intuición!

La gran puerta se abrió y la hija me agarró del brazo y me obligó a entrar. Yo traté de resistirme, pero tenía una fuerza increíble e inusual para alguien de su edad.

Después, me hizo sentarme en el sillón y me miró con sus cuencas vacías.

-¡Salva mi alma de la maldición! ¡Eres el único que puede hacerlo! -Suplicó y, después empezó a sollozar. Yo sentí un nudo en la garganta y la observé con más lentitud. Se veía muy enferma, más allá de sus características que la hacían parecerse a su tenebrosa familia.

-¿Yo…?

-¡Nadie nos cree! ¡Todos nos temen! Pero sólo las personas lejanas a nuestro linaje pueden librarnos, ¡Por favor, borra mi nombre y el de mi familia del libro de la perdición!

Estaba a punto de preguntarle más acerca del asunto cuando la voz de su padre hizo que los cabellos de mi nuca se erizaran.

-¡Melody! ¿Con quién diablos estás hablando?

La chica palideció aún más (Yo no pensé que eso fuera posible), me agarró del brazo y me sacó de la casa a patadas. Luego, cerró la puerta en mis narices.

Yo me quedé varios minutos sentado en la escalinata, tratando de tranquilizarme y de entender lo que acababa de pasar. De repente, vi una gran roca con un libro incrustado en el centro del jardín. Me quedé quieto unos instantes y, despues, me acerqué convencido de que era el libro de la perdición.

Vi el nombre de la chica y, cuando estaba a punto de tocarlo, alguien salió de la casa. No quise esperarme para descubrir quien era sino que eche a correr. Cuando estuve en mi cama, eche a llorar, tratando de convencerme que todo era una pesadilla.

Al día siguiente, una noticia corrió rápidamente por el barrio: la familia Macastly había sido asesinada.

Corrí al libro, pero éste se había convertido en piedra. Sentí que alguien tocó mi hombro y vi los grandes ojos de Melody con su cara mutilada ante mí. Soltó un grito y desapareció adentro del libro.

Desde ese día, no he podido dormir bien y siempre regreso al libro de la perdición para pedirle a Melody que me disculpe por no salvarla a ella y a toda la familia Macastly.

Anne Kayve

Imagen de Amber_Avalona en Pixabay

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