La estatua dylic #52RetosLiterup (Décimo relato)

Queridos lectores: lo prometido es deuda, así que aquí está el décimo relato de los #52RetosLiterup. Espero les guste tanto como a mi me gustó escribirlo. Pasen un hermoso jueves. P.D. En sí, no sabía que era una mascarada, así que me tomé la tarea de investigar y es una fiesta en donde los participantes usan máscaras. Solo como dato. Ahora sí, ¡Adelante!

Reto: Haz un relato de una mascarada.

Ariadna entregó su boleto a la entrada del recinto y sonrió cuando el guardia la dejó pasar sin ninguna objeción. Por alguna razón, el destino se había puesto de su parte y había ordenado que esa fiesta fuera de máscaras. Así, nadie sabría que ella había asistido ni sospecharía que era la autora de dichosa barbaridad: el robo de la estatua dylic, la más importante en su escuela (y la más valiosa).

Fue fácil conseguir su entrada, sólo tuvo que pedir que le pagaran algunos favores y, de repente, ya tenía todo listo para llevar a cabo su plan. Había mentido a sus amigos diciendo que estaba demasiado enferma para ir a esa fiesta de fin de curso; todos le creyeron y sintieron lástima por ella, pues debía estar loca para perdérsela a pesar de su enfermedad.

Era, por mucho, el evento más importante del año en su colegio, pues la directora les permitía admirar su hermosa escultura bañada de diamante y esculpida por manos poderosas. Todos decían que quien la poseía, tenía la posibilidad de cumplir uno de sus mayores sueños y que éste se mantendría real mientras perteneciera a esa persona.

Ahora, ella lo hurtaría. Estaba segura que la directora lo tenía para seguir dirigiendo esa prestigiosa escuela y que sin ella tal vez perdería todo; pero Ariadna la necesitaba más: tenía que revivir a su hermanito mayor, el cual había muerto tan sólo unas semanas antes debido a una enfermedad desconocida.

Lo quería de vuelta y era la única forma de hacerlo. Así que empezó a escabullirse entre la gente y, cuando llego al cuarto que tenía la estatua, aguanto la respiración. Ahora ya estaba muy cerca de lograr su mayor cometido y eso la excitaba de sobremanera.

-¿Quién eres tú? -Preguntó una voz seductora a sus espaldas y Ary se quedó petrificada. Pensó que por llevar máscara, nadie se molestaría en hablarle. Pero lo que más le asustaba era que esa voz era la de su ex-novio, el cual había estado con ella durante casi dos años y el cual había decidido terminar la relación para estar con alguien más.

Ella volteó a verlo, segura que por la máscara no la reconocería. Él llevaba una máscara parecida a la suya. Se odio por olvidar que habían fabricado sus disfraces juntos, unos días antes de terminar.

-¿Ary? Tus amigos me habían dicho que estabas demasiado enferma para venir y….

-¿A ti qué te importa, Marcos? -Cuestionó furiosa, pues él estaba desbaratando todos sus planes. Nadie tendría que haberse enterado de su identidad, ¡Nadie!

-¿Crees que ya no me importas, Ariadna? ¡Pues jamás has estado más equivocada en tu vida!

-¡Claro que sí! ¡Cuando estuve contigo! -Gritó, sin darse cuenta que estaba siendo muy cruel. Muchas de las personas que se encontraban alrededor empezaron a mirarlos, deseando conocer la causa de su pelea.

A la chica se le subieron los colores al rostro y agradeció tener algo que le cubriera la cara. Entonces, empezó a caminar hacia el otro extremo del salón. Ahí había un baño, ahí podría esconderse para que nadie la molestara. Ya no estaba tan segura de robar la hermosa estatua dylic, Marcos le había robado su oportunidad de hacerlo sin tener consecuencias.

-¡Ariadna! ¿A dónde carajos vas? -Vociferó furioso y se interpuso en su camino – A mi nadie me da la espalda.

-¿Qué diablos haces tú? ¡Estás delatando mi identidad a todos! -Le reclamó, con unas lágrimas en los ojos. Ahora todos asociarían su rostro a la máscara que portaba.

-¿Y crees que alguien le importa?

Eso le dolió a la chica y aventó la máscara al suelo. Tal vez tenía razón, no importaba que todos se enterarán que ella iba a ser la ladrona del siglo. Todos se les quedaron viendo y alguien soltó una expresión de asombro, pues, según las reglas de la fiesta, estaba prohibido descubrirse el rostro frente a la estatua. Nadie sabía por qué, pero si lo imponía lo directora, había que cumplirlo.

-¡No tiene máscara! ¡No tiene! -Gritaron unos chicos, al parecer los más problemáticos de la clase.

Entonces, la directora hizo su entrada triunfal a la sala y todos se quedaron en silencio. Todos estaban conscientes de todo lo que era capaz de hacer y el peor castigo no era ser expulsado ¡No señor! Había algo peor, mucho peor…

-Ariadna Olivanders, ¿Cómo osas desafiar mis órdenes? ¿Es acaso que este colegio es un juego para ti?

La chica pensó en responder algo ingenioso, pero su mirada dura la hizo contenerse. Sin embargo, su furia estaba aumentando. Entonces, una idea loca pasó por su cabeza, si ella no podía hacerse con la estatua, debería destruirla para que nadie pudiera gozar de sus beneficios. Así que lentamente, con todos mirándola, fue dando pasitos disimulados hacia ella. Había leído que si se caía, se haría trozos. Después, dejaría de funcionar.

-Tienes que responderme, cariño. Volveré a repetirlo: ¿este colegio es un juego para ti?

Ya casi llegaba, estaba a unos centímetros… Sólo un poco más…

-¡Ariadna! ¡Responde cuando te preguntan algo!

-¡Sí, lo es! -Le gritó y con todas sus fuerzas aventó la estatua al suelo. Ésta hizo un ruido tan horroroso al caer que todos los que estaban presentes, tuvieron que taparse los oídos.

Entonces, luces de todos los colores empezaron a llenar el lugar mientras la directora perdía todo lo que le había concedido la estatua dylic. Sus gritos eran tan dolorosos que Ary sintió arrepentimiento de lo que había hecho. Entonces tomó su máscara del suelo y escapó del lugar, al igual que todos los presentes, que presentían que esa casa igual iba a desaparecer, pues era producto de la estatua. Quienes se quedaran adentro, desaparecerían con el poder.

-¡Ary! ¡Ary! -Le gritó Marcos.

Ella voltéo a verlo y vio que se había tropezado. Con una mano extendida le pedía ayuda, no quería desaparecer. Ariadna dudó unos instantes, pero al final terminó regresando por él. Al final de cuentas, seguía siendo importante para ella, a pesar de todo lo malo que había hecho.

Cuando logró ayudarlo a levantarse, la directora los alcanzó y puso sus horrorosas manos sobre sus hombros.

-¡No! ¡No escaparán! Se irán conmigo y junto con todo lo que creó mi hermosa estatua.

Ary intentó forzar, pero enseguida se dio cuenta que era inútil; no podrían escapar. Luego, volteó atrás para ver como todo se consumía y desaparecía en un santiamén. Ahora le tocaba a ellos, la magia de la estatua dylic los había alcanzado.

Ary cerró los ojos y se aferró a las manos de Marcos. Y ambos desaparecieron, junto la magia de la estatua dylic y todo su poder. Poder que de haber caído en manos equivocadas, habría sido capaz de destruir el universo entero.

Anne Kayve

Imagen de 5598375 en Pixabay

5 comentarios en “La estatua dylic #52RetosLiterup (Décimo relato)

  1. Maravillosa ficción de poderes sobrenaturales en que la conversión de la fantasía a la realidad, nos conmueve. Quizás hubieras tenido paño…para alargar el final y sorprender sin que desapareciera nuestro mundo, a pesar que ello suceda sin necesidad de mascara alguna, porque ya la tienen puesta sobre su rostro muchos mas, de los que imaginamos. Un cálido saludo.

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