Campos de plumas

Queridos lectores: prometí que todos los textos que no ganaran en los concursos para los que fueron hechos, serían compartidos por aquí. Por eso, hoy he decidido compartirles el texto que creé para el concurso de la Revista Campo de Plumas. Espero lo disfruten.

Algo frustrada, dejó mi pluma fuente sobre el escritorio. Llevo intentando escribir durante una hora pero ninguna idea que he plasmado en aquella hoja en blanco me agrada por completo. Quisiera que la inspiración, esa que se apodera de mí de vez en cuando, se quedara y no me abandonara nunca pero eso no pasa en la vida real.

Entonces, tomo mi chamarra y agarro algunos centavos. Tengo que salir o estas cuatro paredes me van a asfixiar. Quizá encuentre afuera algo que me ayude a salir de este bloqueo mental.

Nilk, mi perrito, se emociona cuando me ve y decido que no es tan mala idea sacarlo. De vez en cuando, él se vuelve mi inspiración pero estos días me he prometido escribir más sobre cosas menos rutinarias de mi vida. Lástima que mi imaginación hoy no funcione bien.

Empiezo a caminar hacia el parque, ese que tanto me gusta. No obstante, como la tarde ha estado lluviosa, no hay mucha gente. Creo que sólo los locos como yo salimos con estas condiciones climáticas.

A pesar de que el pasto está húmedo, decido acostarme en él y Nilk, como buen perro guardián, se pone a mi lado. Ver sus canas en su hocico me hace estremecerme. Ambos ya nos estamos volviendo viejos, más de lo que me gustaría aceptar pero, afortunadamente, nos seguimos teniendo el uno al otro. Espero que eso sea así por mucho tiempo más.

Lo acaricio mientras empiezo a entrar en una ensoñación. Lucho por no quedarme dormida pero al final fallo ya que la paz es tan absoluta y verdadera. No hay nada que temer.

Despierto con un lamido de Nilk, el cual, para mi sorpresa, se ve más joven y energético. No deja de dar vueltas sobre sí y de insistirme que lo siga así que lo hago, algo confundida porque, al parecer, también mi entorno ha cambiado por completo, ¿en dónde estoy?

Un letrero (el cual no estaba ahí cuando me quede dormida) me indica que estoy en los campos de plumas. Algo impresionada, empiezo a observar cada rincón y, en efecto, me doy cuenta que en lugar de flores, ese parque está infestado de plumas fuente de todas las formas y colores. Emocionada, corro a la más cercana y la observo de cerca. Volteo para todos lados para ver si alguien me está observando y al darme cuenta que nadie me ve, decido tomarla.

 Para mi sorpresa, me doy cuenta que con ella puedo escribir en el aire. La tinta es morada y cada letra que escribo se queda suspendida ante mí. Después, empiezan a irse lentamente, como si fueran nubes. Entonces, notó como la inspiración se adueña de mí. Sí, justo eso era lo que necesitaba para seguir escribiendo.          

Un ladrido de mi perro me hace desconcentrarme. Entonces, lo volteo a ver. Como no lo encuentro, me paro y tiro la pluma al suelo con mi movimiento brusco. Justo en ese momento, todo empieza a estremecerse y cierro los ojos aterrada.

Cuando los vuelvo a abrir, me encuentro de nuevo acostada en el pasto de mi parque favorito. Nilk me observa con sus grandes ojos azules y ladea su cabeza al ver que me levanto asustada. Le silbo para que me siga y empiezo a correr hacia mi casa ya que siento que si no escribo lo que paso en aquel sueño, se irá de mis manos para siempre. Si no lo inmortalizo con mis letras, los campos de plumas solo serán recuerdos difuminados que se morirán junto conmigo y no, ellos merecen vivir y que alguien los reproduzca para que sobrevivan más allá de la muerte.

Anne Kayve

Imagen de Ambady Sasi en Pixabay

13 comentarios en “Campos de plumas

  1. Muchas gracias por mostrarnos tu relato, me parece muy interesante y creativo y ya sabes que lo importante es que unas veces se gana y otras se aprende y a ti la experiencia seguro que te ayuda a superarte porque ya lo haces día a día, felicidades, un abrazo

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    1. ¡Muchísimas gracias! Tus palabras me motivan para seguir con este gran sueño. Y sí, como dices, esa sensación es indescriptible. Es tener tu hoja en blanco primero y después que se convierta en algo más que letras, ¡Es cuando tu escrito empieza a tener vida propia! ¡Un abrazo!

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