Desesperación y muerte

Queridos lectores: algo que siempre he detestado de escribir es que, aunque quiera mentirles sobre mis sentimientos, éstos se ven plasmados en todo lo que escribo. Si estoy feliz, sale un texto así; si me siento triste, igual. Creo que esa es una de las principales razones por las que me he mantenido lejos de la escritura en ciertas etapas de mi vida. Sin embargo, les prometí que no los abandonaría así que, aunque muera de miedo, impotencia, desesperación, seguiré aquí, con ustedes, esperando que la escritura me ayude a encontrar la luz en este maldito túnel oscuro que me está asfixiando.

Leonardo golpea la pared más cercana y, a pesar de que le han empezado a sangrar sus puños, vuelve a hacerlo pero ahora con más fuerza. Desgraciadamente para él, el dolor físico que se provoca con eso es mucho menor que el emocional.

Danna, la única persona que está presenciando esa escena, le grita que pare pero él no le hace caso. Sabe que lo necesita o terminará lastimando a alguien.

-¡Vete! ¡Vete, Danna! -Le pide sin mirarla.

-¡NO! ¿¡Cómo te atreves a pensar que te dejaré solo en ese estado!?

-Estoy bien, sólo necesito estar sólo para procesar la noticia.

-¿Estás bien? ¡Claro! ¡Y por eso quieres deshacer tus manos en esa estúpida pared!

-¡Déjame en paz! ¿que no entiendes? -Suelta Leonardo furioso y se acerca peligrosamente a ella. Danna reacciona y se protege la cara con las manos, esperando su golpe. Él, cuando se da cuenta, se aleja de ella y decide salir corriendo de ahí pues no quiere perder el control y mucho menos hacerle daño.

Danna estalla en lágrimas cuando ve que se aleja. Quiere ayudarlo pero no sabe cómo. A lo mejor, un tiempo solo lo beneficiará así que se mete a casa y, con un nudo en la garganta, empieza a empacar sus cosas.

Leonardo, por su parte, cuando llega al parque se sienta en un rincón y, al ver que esta solo, empieza a llorar de frustración, ¿por qué sus padres tuvieron que morir, justo en ese momento en que las cosas entre ellos iban bien? Aún eran jóvenes y fuertes, no tenían que haber muerto solamente porque a un estúpido adolescente se le ocurrió manejar en estado de ebriedad.

Sus puños ya le han empezado a doler. Sin embargo, no se arrepiente de haber golpeado la pared pues eso le ayudó a sacar un poco todo lo que tenía adentro. Entonces, la reacción de Danna se cuela en sus pensamientos. Se siente desgraciado por eso pues jamás imaginó que ella fuera capaz de sentir que él era capaz de golpearla, él no lo haría aunque de eso dependiera su vida… ahí fue cuando decidió comprarle unos chocolates al regresar a casa, para disculparse de su reacción y para decirle que sabía que ella sólo quería calmarlo.

No obstante, él no se imagina que en esos momentos ella se está marchando de la casa y que (aunque ninguno lo sepa todavía) es para no regresar.

Leonardo llegará más tranquilo unas horas después, y la buscará por todo el lugar, después recibirá una llamada telefónica informándole de un accidente y, finalmente, después de que ella muera en su presencia, él se trepará a un puente para acabar con su vida.

No, ellos no lo saben pero nosotros sí. Es nuestro secreto ¿prometen no decir nada?

La muerte

Anne Kayve

Imagen de Skitterphoto en Pixabay

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