Inspiración

Queridos lectores: este texto muestra un debate interno que tuve en algún momento. Preferí escribirlo en tercera persona ya que así se me es más fácil desnudar ante ustedes este entramado de sentimientos que es parte de mí.

Jenny, después de haber escrito las primeras cinco palabras, agarró la hoja de papel, la arrugó y la arrojó al bote de basura. Sabía que era un muy mal escrito y que a ninguno de sus lectores le gustaría. Después, con desesperación, dejó caer su cabeza sobre sus manos y empezó a sentir un vacío en su corazón.

El reto que tenía esa semana era escribir un poco sobre sus sentimientos y pensamientos pero a ella eso le causaba conflicto pues era mil veces más fácil inventar nuevos mundos a enfrentar su estúpida, aburrida y miserable realidad.

Después de llorar un poco, agarró su celular y le escribió un mensaje de texto a aquella persona que le había propuesto eso.

No puedo, no puedo, no puedo. Lo siento. Ya será en otra ocasión.

Anne Kayve

Cuando estaba a punto de enviar el mensaje, su teléfono sonó. Tal parecía que Ely había leído sus pensamientos.

-¿Cómo vas, Jen? ¡Estoy ansiosa por leerlo!

-No-me-presiones. Escribir es más que sentarse en un lugar con una hoja en blanco y una pluma pues…

-…debes esperar que la inspiración te encuentre, bla, bla bla -La interrumpió su mejor amiga- ¡Siempre dices lo mismo! Entiende que no debes esperar que la inspiración llegue a ti sino que tu debes tomarla por los cuernos y decirle que se quede a tu lado cuando la necesites.

-Suelo intentarlo y, debo admitir, que cada vez es más fácil pero una cosa es escribir sobre un mundo ficticio y otro sobre el real.

-¿Qué diferencia hay, Jen? ¿que el real no te gusta y te da miedo que las personas se den cuenta de eso por medio de lo que escribas? ¡Tonterías! Quiero ese texto hoy antes del medianoche y es mi última palabra -dijo Ely tajante y colgó sin más.

Jenny, algo sacada de onda y enojada, se quedó viendo su celular. Odiaba que Ely fuera así, aunque no podía negar que gracias a esa característica había logrado terminar de escribir su primer libro. Sin ella, a lo mejor jamás lo habría logrado.

Suspiró, cruzó los brazos y agarró otra hoja de papel. Sabía que no saldría nada que valiera la pena pero por lo menos se llevaría la satisfacción de que lo intentó.

Al principio, sintió que las palabras salían forzadas pero conforme pasaba el tiempo, se sintió más ligera. Sonrío y se dejó llevar por el mundo que sus letras estaban describiendo. Al final de cuentas, tal vez no era tan malo escribir de su realidad.

Anne Kayve

Imagen de Ulrike Leone en Pixabay

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: