El final

Queridos lectores: hoy, de nuevo, la nostalgia se ha adueñado de mi ser. En lugar de lamentarme, he decidido aprovecharlo para plasmarlo aquí. Espero que algo bueno salga de esto. Disfrútenlo.

Laura, con un gran vacío en su corazón y con lágrimas surcando en sus ojos, empezó a revolver la tierra de su lugar favorito de aquél parque. Quería que todo lo que sentía desapareciera junto con eso que estaba dispuesta a enterrar: un papel arrugado con una sola pregunta plasmada en él.

No entendía porque, a pesar de estar de camino al éxito, se sentía tan miserable, como si todo lo que había hecho hasta el momento realmente no hubiera valido la pena. Todos le decían que era algo pasajero, que se le iba a pasar pero los días transcurrían y ella sólo sentía como eso se intensificaba.

Si bien, por fin había logrado conseguir su trabajo deseado, aún le pesaba de sobremanera despedirse del antiguo. Sea como sea, también constituía el final de una etapa de su vida. Nadie nos enseña que todos los comienzos están llenos de otros finales y que debemos recibirlos con la cara en alto.

Cuando sintió que el hoyo era lo suficientemente profundo como para albergar lo que iba a dejar ahí, dejó de cavar y respiro profundo para tratar de controlar su llanto. Después, dobló el papel que había escrito una noche antes y lo metió en la tierra; luego, se aseguró de echar sobre él todo lo que encontraba a su alrededor. Todo con tal de ocultarlo, de esconderlo de la realidad.

Terminó y una parte de ella se sintió liberada. Se abrazó a sí misma y luego se levantó. Estaba llena de polvo y de tierra pero no le importaba. Por lo menos, eso le había hecho aliviar un poco su dolor. Finalmente, volteó a todos lados y se marchó, dejando atrás esa pregunta que, quizá, jamás podría responder.

Edwin, quien la había seguido desde que la vio entrar al parque, se quedó pasmado por su comportamiento. Sabía que su hermana se había sentido miserable esos días pero jamás imagino que tanto. Se debatió unos segundos en si ir a ver lo que había enterrado y, al final, ganó su curiosidad. Tal vez ahí podría encontrar la forma de ayudarla.

Con sumo cuidado, empezó a quitar el montículo de tierra que había formado Lau y, cuando por fin, encontró el papel arrugado su mano lo tomó de manera temblorosa. Sentía que la iba a traicionar si lo leía pero le importaba más encontrar una manera de ayudarla. La amaba y, como hermano mayor, su mayor sueño era protegerla de todos los males de ese mundo cruel.

Sostuvo el papel y cuando lo abrió, una lágrima corrió por sus mejillas. Incluso, por unos instantes, se sintió identificado con él y deseó correr hacia su hermana para poder decirle que él la iba a acompañar en ese nuevo camino.

Volvió a leer el papel y, por último, decidió enterrarlo, junto con la pregunta que había plasmado Laura en él:

¿Por qué este punto de partida sabe más bien al final de mi vida?

Lau

Anne Kayve

Imagen de EvgeniT en Pixabay

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