Intrusa

La llamada interrumpe la grabación y extrañada veo el nombre de la persona que quiere hablar con mi novio: Denisse. Él no me ha contado nada de una chica llamada así que, al ver que está muy concentrado en la conferencia, le doy un codazo para que sepa que su celular está sonando. Él me voltea a ver y se lo paso enseguida. Para mi sorpresa, oprime el botón de colgar sin dudar y me lo vuelve a pasar para que siga grabando.

Esa acción no me deja concentrarme durante el resto de ese evento ya que no entiendo nada, ¿es acaso que no le contestó porque yo estaba ahí?

Cuando salimos, trato de esperar a que él me cuente de esa chica. Sé que va a hacerlo. Sin embargo, habla de lo que acabamos de escuchar. Yo espero paciente pero después de media hora, mi ansiedad me hace hablar del tema que evidentemente él trata de evitar.

-¿Quién es Denisse?

-Una chica del salón. Está conmigo en la última clase de hoy, amor. ¿Por qué?

-Jamás me habías platicado de ella y, no sé, es raro que no le hayas contestado.

Ambos estamos sentados frente al otro en el pasto de la facultad. Él me mira fijamente a los ojos y yo desvío la mirada. No estoy segura de querer escuchar lo que tiene que decir al respecto.

.¡Hey! ¡Mírame! -Me pide y yo volteo despacio. Nuestros ojos se encuentran y él acaricia mi mejilla- Es una chica que acabo de conocer, ayer me pidió mi número porque sabía que faltaría a clase y quería que le pasara los apuntes y no le contesté porque sabía que estabas utilizando mi teléfono. Por favor, confía en mí, yo no sería capaz de engañarte.

Sus palabras no me convencen del todo pero logran bajar la ansiedad que me había embargado desde el momento de la llamada. Luego, me da un beso en la mejilla y se despide ya que en diez minutos tiene que entrar a su primera clase del día.

A la hora de la salida, va a recogerme a mi salón y empezamos a hablar de todo lo acontecido el tiempo que no estuvimos juntos. Él me cuenta que fue con Denisse a una conferencia y que luego ella lo acompañó hacia mi facultad. Eso me da mala espina pero mi novio sigue insistiendo que sólo es una chica que no tiene amigos y que quiere uno. Yo trato de dejarlo pasar para no hacer un drama por eso. Confío en él… ¿o no?

Cuando entramos al metro, yo lo abrazo y cierro los ojos. Es ahí en donde me gusta estar: en sus brazos, los cuales se han convertido en mi refugio favorito y en el cual tengo la certeza de que me ama y que no haría nada que pudiera lastimarme.

De repente, un sonido de celular de nuevo irrumpe en el ambiente. Primero, se me viene a la mente de que proviene de alguno de los demás pasajeros pero arrugo mi frente cuando me doy cuenta que estoy equivocada. Viene del celular de mi novio.

Él mira de inmediato el remitente y cuelga sin que yo pueda verlo.

-Era mi padre, Anne -Responde de inmediato al ver mi expresión.

-¿Y por qué no le contestaste? ¡Debe estar preocupado por la hora que es!

-Me equivoqué de botón. Sabes que si le urge, siempre vuelve a llamar. Además, no falta mucho para que lleguemos.

Asiento no muy convencida. Estoy a punto de cambiar el tema cuando vuelve a sonar. Él parece más nervioso de lo normal así que ante mi mirada insistente contesta.

-Hola, ¿qué?, no, acuérdate que esa tarea es para el viernes. Hablamos al rato ¿sí? Aún no he llegado a casa.

-¿Tu padre, eh? -lo cuestiono un poco insegura. La voz proveniente era de chica y mi intuición dice que fue la misma chica que lo llamó en la mañana.

-No, esta vez fue… Denisse. Sólo quería saber la tarea.

-¿Qué no fue a clase? ¡Además, que confianza debe tener para llamarte a estas horas! Ya casi son las doce.

-Le diré que no lo vuelva a hacer, tranquila -Dice besándome en los labios.

Su respuesta me hace pensar que estoy actuando guiada por mis celos así que respiro profundo y le digo:

-Perdón, sólo es extraño que de un día para otro entró a nuestra vida esa chica, sin avisar.

-Anne Kayve, de algo debes estar segura. te amo. Por favor, créeme.

Nos fusionamos en un último abrazo y se baja del metro ya que hemos llegado a la estación en que vive.

En el camino, mis pensamientos sólo van puestos en Denisse. Se me hace muy raro la relación que tiene con él aunque sé que tal vez este sentimiento se deba a que él no tiene amigas. Ella sería la primera en su lista.

Al llegar a casa, subo a mi habitación y me dispongo a hacer la tarea mientras chateo con mi novio. Como me da sueño, le llamo para despedirme de él y escuchar su voz. Para mi sorpresa, la app de whatsapp me indica que él ya se encuentra en otra llamada. Trato de tranquilizarme y espero diez minutos sin decirle nada, le volveré a llamar en ese tiempo. Si le está pasando la tarea a Denisse, sé que para cuando pase ese tiempo, ya habrá colgado. No obstante, frustrada me doy cuenta que no es así.

Unas lágrimas silenciosas empiezan a correr por mi mejilla. Tal parece que una intrusa ha llegado a mi relación y sé que es muy difícil que se vaya, y menos si él sigue pensando que sus intenciones son sólo de amigos.

Decido ya no llamarle y dejarle sólo un mensaje por whatsapp para ver si se disculpa por no estar disponible para despedirse de mí. Sin embargo, cuando despierto encuentro mi chat con palomitas azules. La impotencia me empieza a embargar. Sin embargo, mi orgullo también es fuerte y no me permite enviarle ningún mensaje.

Solemos irnos juntos a la escuela pero esta vez decido adelantarme sin avisar. Para mi sorpresa, no tengo señales de él en todo el día.

Cuando llega la hora de mi última clase, me encuentro muy mal. Por alguna razón, tengo la certeza de que mi relación con mi novio está acabando ya que esto no había pasado en los diez meses que llevamos juntos. Ahora, tengo la duda en si vendrá por mí. Sé que si no lo hace, lo nuestro se marcará como terminado.

El tiempo pasa muy despacio pero en cuanto da la hora de salida, me quedo sentada a pesar de que todos han empezado a salir. Creo que no quiero enfrentarme a la cruel realidad. Después de unos minutos, me armo de valor y salgo.

Mi corazón salta de felicidad al ver que mi novio sí está. No obstante, al mismo tiempo se encoge. No viene solo. Está con una chica hermosa y alta, cuyo nombre estoy segura de saber. Si quiero seguir con él, tengo que aceptar que ella será su amiga y que está dispuesta a romper mi relación pero yo, Anne Kayve, no dejaré que eso suceda. De eso estoy segura.

Esa intrusa no romperá con lo más importante que hay en mi vida.

Anne Kayve

Foto de personas creado por bearfotos – www.freepik.es

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