¿Cuánto tiempo se necesita para perdonar? ¿Para olvidar?

El ver esa nueva foto tuya de Facebook con ella, en lugar de ponerme triste, me pone a reflexionar sobre todo lo sucedido. Dime, ¿En verdad valió la pena quedarme con todas esas dudas, con esos rencores, con esas palabras, con esas enormes ganas de decirte “te quiero”?

¿Valió la pena habernos perdido?

El tiempo no te da respuestas, lo sé, pero quisiera que lo hiciera ya que a pesar de los meses, del año que llevamos sin saber uno del otro, aún no puedo sacarte de mi mente. De vez en cuando apareces como un fantasma por mis pensamientos. Y rondas varios minutos ahí, como visitando cada templo que te hice, ese lugar en mi corazón que sigue estando para ti.

No me bastaron las acciones para entender que no te interesaba ya continuar con mi amistad, y lo entiendo. Fui una mala amiga en varias ocasiones pero lo único que buscaba era hacer las cosas correctamente. Más bien, creo que hice las cosas que creía mejor para ambos. Aunque, tengo que aceptarlo, a veces fui egoísta y no me di cuenta cuanto te afectaban algunas cosas que hacía.

Y tarde me di cuenta que te había perdido. Empezaron esos desplantes en la escuela, esas miradas de añoranzas, ese orgullo determinado, ese “por tu bien es mejor que estemos separados”. Ambos, al final del año escolar, intentamos volver al otro pero creo que al final nos dimos cuenta que era un error.

Pero… ¿Por qué sigue doliendo tanto? ¿Por qué siempre que pienso en ti vuelven a mis varios recuerdos de los acontecimientos que no me dejan en paz? Tal vez porque jamás hablamos de las cosas, simplemente una barrera invisible se instaló entre nosotros.

Ambos veíamos por el otro, ambos. Incluso, llegué a enterarme que siempre preguntabas por mí. ¿Y yo? En estos momentos, me alejé de toda la gente que tiene un vínculo a ti con el afán de olvidar todo lo que paso, con el objetivo de borrarte de mi vida…

Y llega la pregunta, ¿En verdad ya he olvidado todo lo que pasó? Y lo más importante: ¿Lo he perdonado? Mis pensamientos, mis recuerdos, mis sueños, me dicen que no. Que aún queda algo pendiente entre tú y yo, que sólo se podrá cerrar con un último encuentro que… estoy segura: jamás se dará. Así que estoy condenada a sentir esto por ti por el resto de mis días, estoy condenada a recordarte con dolor, a recordar todo lo que fuimos y dejamos de ser.

A pesar de eso, te quiero.

Te quiero a pesar del tiempo, de los años, de los acontecimientos…

Te quiero sin importar que mi destino sea extrañarte siempre.

Anne Kayve

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