Destellos dolorosos

La lluvia empieza a azotar la ciudad y yo, para cubrirme de ella, corro hacia los pasillos de la preparatoria, en donde todos los alumnos se están aglomerando para protegerse de este clima extraño y loco que a algunos causa dolor de cabeza y que a otros produce enojo. A mi, en especial, me genera nostalgia ya que me recuerda al peor día de mi corta pero problemática vida.

Fue el 22 de diciembre del 2015. Recuerdo que las vacaciones estaban a punto de comenzar y todos planeaban, sin pérdida de tiempo, las actividades que iban a realizar en ese breve asueto académico. Yo, sin embargo, me encontraba desanimada ya que ese breve receso significaba regresar a la realidad que tanto evadía con el estudio: la de mi hogar.

Ricky, mi novio de aquella época, sabía las condiciones en las que me encontraba y no le importó elegir precisamente esas fechas para anunciarme que había dejado de amarme y que, después de dos años de relación, estaba listo para seguir su camino sin mi.

Lloré y le pedí que se quedará pero no fue suficiente para mantenerlo a mi lado. Cuando me di cuenta que mis súplicas iban a ser en vano, dejé que se marchara y le pedí que no se arrepintiera de su despedida nunca. Pocos minutos después, un granizo descomunal invadió la ciudad.

Yo, impulsada por mis sentimientos de dolor, me paré en el patio y deje que el agua cubriera mis lágrimas y cada rincón de mi ser.

Aún después de tantos años de aquél momento, no tengo la certeza de cuánto tiempo me quedé ahí. Sin embargo, sé que desde ese instante algo cambió en mi interior. Ya no estaba la antigua Anne Kayve y jamás volvería a mí. Ahora me tocaba conocer a la nueva yo, para encontrar las nuevas herramientas que me ayudarían a sobrevivir.

Un trueno me hace regresar al presente y sonrio. Estoy segura que me encontré a mi misma a partir de ese evento desastroso y, sé que si pudiera cambiar algo, no lo haría ya que si algo hubiera sido diferente, Erick jamás hubiera llegado a mi vida y no podría soportarlo.

2 comentarios en “Destellos dolorosos

  1. En efecto tienes razón y hasta aquí he llegado a leerte. Las personas con sus bienes y sus males nos hacen muy grandes, a veces nos destruyen pero nos permiten ver la vida de otra manera.

    ¿Odias a alguien?, ¿Puedes escribir sobre el odio y la amistad?

    Me gustaría saber tu opinión acerca de esas personas que algún día fueron llamados amigos y posteriormente apuñalan por la espalda. Ellos también fueron amados y por lo tanto ahora son odiados.

    ¿Te ha pasado?

    Le gusta a 1 persona

    1. Sí, me ha pasado. Creo que es inevitable que alguna vez nos pase a todos.
      Es un tema que sí tenía pensado abordar, un día de estos publicaré algo relacionado con eso,
      ¡Muchas gracias por tus comentarios!

      Me gusta

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